De la Oscuridad a la Comunión con Dios
Todo lo que antes estaba oscuro y ciego en el interior del corazón, ahora, por la divina unión de amor con Dios, queda lleno de luz y calor.
Al igual que en Pentecostés, cuando las lenguas de fuego se posaron sobre los discípulos, cada visita de Dios es como una lámpara: deja el alma encendida, llena de luz y calor de amor.
Para que esa luz permanezca viva, hay que estar dispuestos a la reconciliación con Dios y permitirle, con humildad, mirar ese color moreno de nuestra alma, fruto del pecado. Solo así podremos recuperar nuestra comunión con Él y no alejarnos más de su presencia.
#consuelaamipueblo

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